En el Tintero

El Tintero es un blog de concepto periodístico en el que se presentan temas de interés general en politíca, sociedad, cultura y educación.
Conoce la opinión de jóvenes comunicólogos en búsqueda de información a través de artículos, entrevistas, reportajes, columnas y notas.



jueves, 12 de abril de 2012

Formación profesional del estudiante.



UNIVERSITARIOS CARENTES DE INTERÉS EN LA INVESTIGACIÓN

Los alumnos de la Licenciatura en Ciencias de la Educación son poseedores del nivel más alto de elaboración de Tesis como modalidad de titulación en la División Académica de Educación y Artes de la UJAT.
Por Cristell Orueta.

Villahermosa, Tabasco a 29 de Marzo.

La División Académica de Educación y Artes de la Máxima Casa de Estudios UJAT, cuenta con 9 modalidades de titulación para los estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Educación, Licenciatura en Comunicación y Licenciatura en Idiomas. Un modelo para que los jóvenes universitarios puedan titularse es la famosa tesis, pero son muy pocos los que recurren a ella, ya que carecen de interés por la investigación.



Así lucen los estantes del módulo 
de consulta de la Tesis.
FOTOGRAFÍA: DAVID MORALES

Por año se realizan aproximadamente 180 tesis, teniendo la delantera la Licenciatura en Educación con 100 de ellas, en segundo lugar la Licenciatura en Idiomas con 50, y por último, la Licenciatura en Comunicación elabora 30, registrado por la Coordinación de Estudios Terminales de la DAEA teniendo a cargo al Lic. Javier Toledo. En el último período solo se realizaron 130. Aunque la consulta de ellas es muy pobre, los estudiantes de la carrera de Idiomas son quiénes demandan más, mientras que los de Comunicación consultan menos, inducidos por el profesor solo para elaborar actividades en clase, y llevándolo a cabo solo uno o dos de cada diez.

La recepción de dichas investigaciones para la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, genera mejores oportunidades, mayor peso, y aumenta el recurso para la misma, pero a la mayoría de los estudiantes les atrae otras de ellas, ya que al elaborarla se llevan un año aproximadamente para terminarla.

Los estudiantes en la Licenciatura en Ciencias de la Educación son quienes destacan en la elaboración de tesis en la División Académica de Educación y Artes, reclinándose a tópicos de la enseñanza y el aprendizaje, aunque sus contenidos de acuerdo con el profesor investigador Lic. Carlos A. Magaña Cartagena aportan poca sistemológica y son más cualitativos.

CRÓNICA: LOS HIJOS DEL GRIJALVA

EL PUENTE GRIJLAVA ALBERGA UN GRUPO DE PERSONAS QUE NO ENCUENTRAN EL CAMINO DE REGRESO A SUS HOGARES.

LOS HIJOS DEL GRIJALVA

En uno de los lechos en los muros del puente, duerme plácidamente un hombre vestido de suciedad. Las moscas rondan su cara, su boca, sus ojos velando su sueño. Es un de los tantos hijos del Grijalva.


Por Rosa Dania Martínez.


El rugir de camiones hace cimbrar al hogar de muchos. El concreto se estremece a su paso. Parado sobre él se puede sentir en la planta de los pies la contracción de su respirar. Hay tanta vida sobre y debajo de él.  A pesar de ser tan longevo sigue resistente, de pie, protegiendo a sus hijos, a los exiliados que alberga  en sus entrañas.
Debajo del Grijalva los toscos muros grisáceos se visten de incontables nidos de insectos, de manchas de basura, de todo tipo de mugre pero eso jamás ha importado. Ha sido y será refugio de los carentes, familia de los desprotegidos, de los rostros de siempre, de cada mañana.
Vagos, delincuentes, teporochos, malvivientes muchos son los nombres que se les a dado. Muchas son las formas en que los conocemos, las numerosas veces que los hemos topado en el camino, excluidos, redimidos, como espectros incógnitos  ante el repudio de muchos.
El sol nace una vez mas aunque aquí parece no alumbrar para todos. Un día cualquiera. Como siempre, presurosos, ajenos, distraídos, gente sencilla reviste el puente con diferentes rumbos. Mudos. Ajenos.
Algunos transeúntes de pronto echan un vistazo hacia abajo, en su mirar se asoma la repulsión,  la lastima... aquellos teporochos del lugar tirados como bultos, como un saco mas de desperdicios.
Por otras personas, ni siquiera ignorados, pasan totalmente inadvertidos. Son parte del panorama, de la inmundicia del lugar.
Basura en general, bolsas de plástico con viseras de animales que se asoman entre las aberturas, fruta podrida, melones enmohecidos, tomates reventados, cascaras de naranja, botellas de plástico, retazos de tela sucia, plumas de aves, agua puerca encharcada son la decoración perfecta de la indigencia.
Debajo de las escaleras, sobre un costado hay dos hombres completamente sucios, malolientes, con las uñas atascadas de tierra y las palmas de las manos negras de tanta mugre, cantan y aplauden perdidos felizmente en el alcohol. Es una verdadera fiesta. Uno de ellos se pone de pie para cantar mas alto y después hacer una reverencia vacilante a su compañero por los aplausos recibidos...de pronto se detiene, camina unos cuantos pasos para levantar, quizá la única comida del día: un tomate  de tierra. Lo come con los ojos cerrados que de vez en cuando abre, como si sus párpados fuesen de plomo. Como si supiera que cerrados, se le extrañaría mas. El sueño lo llama. Lo espera su hogar: Un viejo petate colocado en un hueco del puente.
Su amigo, sube detrás de el e insiste en que sigan cantando. Hacen tanto escándalo: las risas, el canto, los aplausos...
Del otro lado de las escaleras aparece una mujer joven. Su aspecto es deplorable. Viste de una playera roja, obsequio de un candidato, con el cabello desteñido, enmarañado. Su pantalón se encuentra sumamente sucio. La cara hinchada, la mirada perdida, los labios resecos que continuamente son limpiados con sus manos sucias. Va acompañada de un joven, que carga consigo una bolsa que parece tener unas sandalias dentro. Discuten fuertemente mientras ella aletea las manos. Parece fastidiada, harta, se ve cansada, pálida, ojerosa...ambos a duras penas caminan por los estragos del alcohol.
Debajo del Puente Grijalva se encuentra
el hogar  de muchos indigentes
FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO
En uno de los lechos en los muros del puente, duerme plácidamente un hombre vestido de suciedad, también indigente... Las moscas lo acompañan. Rondan su cara, su boca, sus ojos velando su sueño. Quizá serán esos insectos los únicos que lo escuchen. Sus amigas, sus aliadas no les molesta estar cerca de el. No le causan ninguna molestia.
Cruzando la calle, justo donde termina el malecón, posado sobre la tierra hay un bolero con una silla vieja, junto a el, una modesta mesita. Esperando que la primera chamba caiga mira con gusto al que se le acerca.
Alrededor de cuatro metros a un costado, dos tubos laterales amarillos se encuentran formando una H, sentado en ese lugar, un hombre perdido en el alcohol ataviado con una camisa delgada y desteñida color azul charlaba con un amigo.... Se reía, parloteaba y haciendo miles de gestos al saludar a las personas que hacían caso omiso a su presencia, se veía enormemente dichoso ante la amena palabrería. No había nadie a su lado, solo era un delirio... Solo el y su mundo. Solo el y su imaginación. Con la soledad sentada a su lado.
Es tan distintivo, el peculiar olor a orina, que después de medio día es casi insoportable. Se siente un hedor caliente, repugnante, asfixiante. El bagaje de olores es tan diverso. No se puede identificar con precisión que es lo que huele peor. Dos, tres pasos y una peste distinta. Cuatro o cinco pasos mas y alguien a tu lado emana un fuerte olor de su cuerpo, puede ser sudor... puede ser la misma peste impregnada a su persona. Sin excepción de alguna zona, todo el lugar se perfuma de fetidez, de necesidad.
Los carros transitan de manera fluida. Trasportistas, automóviles, camionetas, todo tipo de vehículos transita por el lugar, desde el auto mas lujoso hasta la vieja combi que escupe humo atascada de personas.
Arreados como las vacas por dos agentes de tránsito, hacen señas e indicaciones con las manos de “Avance, avance...” mientras de vez en cuando hacen sonar sus silbatos.
Ruido de motores, patrullas, silbatos, claxon de automóviles, voces que al otro lado de la calle en el mercado Pino Suárez invitan: “¡Pásele!, ¡Pásele! ¿qué va a llevar?” o los cuidadores de los coches estacionados que gritan: “¡Viene! ¡viene!” aleteando una franela roja mientras algunos de los cargadores de bultos atraviesan ágilmente la calle con los viejos diablitos saturados de costales, cajas o bolsas. Ellos son la vida del lugar, lo demás... tal como desperdicio.
Alguien cruza la calle, no le importa el tráfico de los vehículos, se avienta con un diablito a cuestas provocando que algunos coches se detengan estrepitosamente a su paso. Es un hombre joven. Viste un viejo pantalón café, roto  y remendado de algunas partes, una playera verde oscuro, que mas bien parece gris ante tanta mugre, los ojos hinchados, rojos, perdidos, su andar vacilante y zigzagueado, el cabello tan negro, tal parece como su fortuna, y el olor tan peculiar a alcohol, a orina, a sudor... llega por fin del otro lado, deja su carga y vuelva a bajar a la calle, se acerca a las ventanas de los vehículos haciendo señas con la mano de “un pesito” al levantar el dedo índice mientras se pinta un rostro de carencia y lastima.
Si alguno se detiene es por que se acercó más de la cuenta o le tocó la mala fortuna de bajar tanto la velocidad que pudiera colgarse del marco de la ventana y pedir caridad. Ni uno solo de los automóviles que detuvo caridad le dio. Ni siquiera lo miraron. Nadie estaba en su ventana. Nadie estaba atravesado a mitad de calle. La mirada de los conductores delataba que ese hombre solo era mas basura del lugar.
Se ríe y tallándose los ojos con la cabeza baja regresa a la banqueta. Saca una franela roja y comienza a agitarla haciendo mofa a los tránsitos. Levanta su carga y camina hacia el estacionamiento del mercado.
¡Sale, patrón! Grita el “Viene, viene” después de acercarse a recibir dos tres monedas por su trabajo mientras le da una palmada en la parte trasera de una camioneta al salir.
Silba y aplaude en cuanto el otro vehículo llega a ocupar el espacio. Viste de una playera gris desteñida, una gorra que alguna vez fue roja, de avanzada edad y piel morena.
Es mas que obvio, el también está en estado de ebriedad, lo dice su andar distraído y su paso inestable. Sentado en el pie de un muro del puente, después de sacar una larga camioneta roja cargada de costales, amarra una franela roja a un pedazo de gancho blanco, en cuanto termina, lo agita vigorosamente.
De pronto, alguien se acerca, es otro hombre. El mismo que viste de verde y detenía los coches anteriormente para pedir limosna.
Un auto esta apunto de salir ayudado por el hombre de la franela en el gancho. Rápidamente se acerca el mas joven y también le hace indicaciones al chofer que sale. El hombre del gancho se molesta y velozmente se acerca al conductor para recibir el pago por su ayuda.
Se acerca al hombre de verde y comienza una disputa.
-       ¿Qué madre haces aquí? Este es mi lugar, vete de aquí. Déjame trabajar...¡Te voy a matar! – le grita muy molesto mientras camina detrás de él haciendo señas de sacar un cuchillo imaginario de su costado izquierdo.
Es totalmente ignorado por el hombre de verde que saluda alzando la mano a uno de los cargadores de bultos del mercado que atraviesa la calle ágilmente y ni siquiera lo mira. Ese cargador va concentrado en su viaje. Va bañado en sudor, en esfuerzo.
Los cargadores de bultos, agitados y prontamente levantan la carga con sumo vigor. Nada los detiene, ni el peso, ni el hambre, ni el sol, mucho menos la peste a la que ya se acostumbraron con el paso del tiempo.
Uno de ellos parece tener mas de medio siglo cargado en su espalda. La fuerza en su cuerpo y la condición por su trabajo lo hace aparentar mucho menos de los años que en realidad ha vivido.
Sentado sobre su diablito charla emocionado de cómo matará al maldito perro que tiene por cuñado con un trabajo de un brujo de San Carlos que, según dicen, es muy bueno y hace la chamba rebien por cinco baros. 
El es solo uno mas de los tantos personajes que dan vida debajo del puente Grijalva. Es increíble. Todo el lugar es una pequeña parte de la pobreza, del desempleo, del hambre, de la desesperación. Reflejo de la perdición de los vicios, del abandono, de la enfermedad.
Lado a lado debajo del puente es territorio de numerosos teporochos como los conocemos, que rondan por el lugar, por que ahí es su sitio, su hogar...
En verdad son despreciados ante los ojos de muchos por lo que son... pero después de todo solo resta pensar, que en entre todos ellos, nadie resulta ser quién parece. Regazo del Grijalva, hogar de todos, amparo de muchos...refugio de las ánimas del alcohol que brindan minuto a minuto por la quimera que se perdió en el camino.

CRÓNICA: UN ESTUDIANTE AL CORRIENTE


Muchos estudiantes de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco regresan a sus municipios trasbordando pese a las altas horas de la noche.


UN ESTUDIANTE AL CORRIENTE

Por alcanzar el éxito profesional, muchos  estudiantes necesitan realizar largos viajes para poder regresar a sus hogares y concluir sus estudios.


Frente a la parada en la que se disputan más de uno para tomar transporte, Bartolo hace señas de alto a quien primero se detenga: a veces un camión, con más suerte un taxi, otras tantas una combi o simplemente un aventón.

Por: Rosa Dania Martínez.

     En la realidad de muchos universitarios, la necesidad de superación profesional logra impulsar a los jóvenes ante muchas adversidades. Él es Bartolo García García, un padre de familia de 38 años, egresado de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco hace siete años. Durante toda su estadía universitaria, tuvo que viajar desde el centro de nuestro estado hasta su comunidad nativa en Corriente de Nacajuca, Tabasco.
Bartolo trabaja como auxiliar administrativo en la cabecera municipal de Nacajuca pero el salario que percibe apenas alcanza para su esposa y sus dos hijos, siendo el único soporte de su familia, ha buscado finiquitar aquel sueño que comenzó en las aulas de la División Académica de Educación y Artes en aquel agosto de 1995 cuando inició sus estudios en la licenciatura en comunicación.
Largos trayectos tienen que viajar 
muchos estudiantes de municipio 
para lograr sus estudios
FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO
Hoy él regresó a las instalaciones de su alma mater, de su universidad. Enlistado en el grupo de diplomado de titulación, Bartolo, ha vuelto a ser estudiante para lograr su meta. De lunes a viernes, alrededor de las nueve de la noche, viaja al hogar en su comunidad donde la familia lo espera, misma travesía de años atrás, daba inicio al salir presuroso a los caminos de la universidad, apenas unos cuantos corren a prisa para alcanzar su transporte, aquellos jóvenes al igual que él, que sólo piensan en regresar pronto a sus hogares por la tardía hora.
Después de atravesar el solitario puente de avenida universidad que es alumbrado por unos cuantos faros de coches que transitan debajo de él, espera el primer transporte que se detenga, a veces un colectivo, un tranbús, un taxi...por la hora ya se pueden escatimar gastos. La meta de todas las noches es llegar a su municipio, a su hogar.
Minutos después de una hora, Bartolo llega a su municipio, pero aún falta atravesar un camino que apenas se logra vislumbrar entre los altos pastos, son cerca de 400 metros en la oscuridad para llegar a la comunidad en la que la que se resguarda su modesta casa.
Bartolo busca un sueño, busca su superación, busca la oportunidad de ejercer la preparación que tiene como profesionista y ofrecer una mejor calidad de vida para él pero sobre todo para su motivo: su familia.


CRÓNICA: EN EL CORAZÓN DE LA MOSCA

Muchos chiapanecos en pobreza extrema se ven en la necesidad de invadir terrenos federales en búsqueda de un hogar.


En el Corazón de la Mosca.

El viejo motor ruidoso hizo sincronía al arrancar con un estallido del escape: La travesía  hacia las entrañas de la Mosca había comenzado.


Por Rosa Dania Martínez.


Eran más de las cuatro de la tarde cuando se esperaba la salida de aquella vieja combi con el piso lleno de lodo rojo y seco, la temperatura dentro de ella era sofocante, un calor húmedo, agotador.
De pronto los pasajeros comenzaron a abordar uno a uno, la primera en ascender fue una humilde mujer con el rostro cansado que llevaba consigo a un delgado niño que lucía un corte de cabello que parecía hecho a tijerazos. Minutos después subió un hombre joven y delgado, también él lucía muy humilde, vestía un overol azul desteñido de alguna empresa cuyo nombre no se distinguía -seguramente obsequio de alguien-, un par de viejas botas con restos de cemento y pringas de pintura multicolor, una maleta negra, sucia y remendada con hilos de colores por doquier.
Una pareja subió adelante. Parecían ser novios, muy jóvenes. Quizá unos 14 años la chica, delgada con largo cabello aceitoso y él unos cuantos años mayor, vestía playera negra y un pantalón sumamente ancho de las piernas que dejaba ver parte de su ropa interior. Jugaban sus manos divertidos esperando la salida de la unidad.
Minutos después un anciano subió. Traía puesto un sombrero negro de ala grande con una pluma de ojuelos entre verdes y azules, lentes oscuros y una muy delgada camisa blanca que se adhería a él por el mucho sudor  de su cuerpo. Con una voz garraspoza dio las buenas a tardes a todos mientras se sentaba en el asiento individual junto a la puerta.
El último en subir fue un chico con audífonos y un pañuelo negro con detalles blancos amarrado a su cabeza. Estaban todos listos para salir. El chofer encendió la combi. El viejo motor ruidoso hizo sincronía con un estallido del escape al avanzar. La ruta hacia una de las tantas colonias    por invasión, como se conoce en el pueblo inició: Colonia El Porvenir o vulgarmente conocida, La Mosca.

Bajaron uno a uno en el trayecto. Nadie más subió durante el camino. El viaje fue callado. Vacío. Nadie parecía conocerse. Nadie se miró entre si. Ni una sola sonrisa. Ni un saludo. Solo el respetivo diálogo entre en el chofer y cada quién para pedir su parada y pagar su pasaje.  Los primeros en bajar fueron la madre con su hijo; que cuidadosa aguardó la bajada del pequeño para evitar un accidente.
Le siguieron unas cuadras más adelante la pareja de novios que agradeció al chofer. Después el albañil, que bajó justo frente a su hogar. Mientras la combi esperaba su turno para incorporarse a la calle siguiente, fue tiempo necesario para ver como dos menores gustosos salían de una pequeña casita de lámina al encuentro de su padre -“Ya llego papi, mamá”- gritó uno de ellos mientras su padre pintaba en su rostro cansado una sonrisa al escucharlos.
El turno de avanzar de la combi seguía después de una pequeña y destartalada camioneta repartidora de agua potable. Frente a una modesta tienda de abarrotes bajó con dificultad el anciano del sombrero. Sólo restaba el chico del pañuelo, que sentado en una esquina con las piernas dobladas movía el pie derecho a la vez que murmuraba la letra de alguna canción. Mantuvo la mirada siempre hacia afuera. “¡En la esquina, wey!” De pronto dijo exaltado al chofer. El chofer se detuvo al doblar en una calle. Era el momento de bajar.
Cualquiera que decida ir a esa pequeña y reciente comunidad tendrá que bajar en esa esquina: Frente a un puente de gruesos tubos amarillos propiedad de PEMEX, justo arriba de una corriente de aguas sucias.
Ni siquiera era la entrada sino hasta 100 metros adelante, a mano derecha había un muy angosto camino, era la entrada. Con un muy profundo hueco que atravesaba de lado a lado el camino de lodo rojo se daba la bienvenida a sus habitantes.
Camino hacia el Corazón de la Mosca
FOTOGRAFÍA ROSA DANIA MARTÍNEZ





La travesía a pie hacia La Mosca fue alrededor de 500 metros adentro. Después de cruzar por el lodo rojo, estaba una escasa venta de algunos abarrotes en un pequeño hogar. Unos cuantos pasos bastaron para hacer que una anciana saliera a ver quien estaba entrando. Frente a ella estaba estacionada una vieja camioneta color vino de larga batea Pick Up con diversas picaduras en su lámina y recargadas a ella, tres hombres, dos de ellos sin camisa y con los pies llenos de lodo, tomaban del pico de la misma botella de cerveza.  Parecía no ser la única, varias botellas vacías yacían en el suelo. Reían mientras empujaban a uno de ellos. De repente se detuvieron, alguien estaba entrando a la colonia. Miraron serios sin contestar ningún saludo.

No habían sido ni diez metros de camino en cuanto los habitantes comenzaron a asomarse por las ventanas o definitivamente salieron sin miramientos de las modestas casas distantes entre unas y otras a ver quien andaba. Un niño salió presuroso al  ver que alguien ajeno a su colonia. Se quedó estático, observando fijamente a los ojos mientras chupaba una pieza de pan. Solo vestía ropa interior, un calzoncito café que apenas cubría su diminuta cadera. Cinco o seis años semejaba su rostro pero no su corta estatura. Después de unos instantes entró a su casa y en la puerta  apareció su madre jalada por él mismo por una esquina de su falda.
En el trayecto del largo camino, avanzaba una señora de edad, parecía tener alrededor de los 70 años, con el cabello gris trenzado que le llegaba debajo de la cadera, una falda floreada con fondo morado y una blusa roja, descalza con los talones agrietados cargaba una cubeta con masa y en la otra una gran bolsa de plástico negra de la que salían muchas ramas de chipilín. Se veía acalorada, cansada pero aun así su paso era presuroso.
Muchos perros flacos, sarnosos y malolientes en pequeñas manadas se acercaban al paso anunciando la proximidad de la Mosca. El olor a pestilencia característica del basurero se comenzaba a sentir prevaleciendo por encima del olor a humo y a cacao en el aire. Los pies se hundían en el suave lodo rojo por las lluvias de un día anterior, orilla a orilla la basura recubría el camino. Estaba dentro del corazón de la Mosca.


En las orillas de aquel basurero municipal, desde hace cinco años, pepenadores, barrenderos, boleros y otros tantos desempleados llegaron a terrenos propiedad de PEMEX apropiándose de un pedazo de tierra donde poder pasar los días a pesar de las condiciones de contaminación extrema.
Una de las viviendas de La Mosca
FOTOGRAFÍA ROSA DANIA MARTÍNEZ
La pobreza, el hambre y la necesidad habían sido los motores para ser “los invasores”, como se conoce en el pueblo, para ignorar las condiciones de vivir en los asentamientos de aquel basurero, entre los animales, las aves de rapiña, la pestilencia.
Más de dos camiones cargados de basura cruzaron para llegar al basurero. Al igual que el esqueleto de una moto que apenas y avanzaba, manejada por un señor joven con un pequeño niño detrás que lucían sus pies descalzos y enlodados. Enmarcando la entrada un letrero del “H. Ayuntamiento, Gobierno del estado y PEMEX” rodeado de altos montes de toneladas de basura señala:

“Aquí se construye un Relleno Sanitario. Tirar Basura Hasta el Fondo. Cuida tu medio Ambiente”.

Bastó echar una mirada ante aquel panorama desolador para estremerse al sentir la cruda realidad de la pobreza, del hambre, de la desesperación. Muchas y muy pequeñas casas de apenas unos 3x4 metros, construidas con pedazos oxidados de láminas, de cartones, palos, bambú, barro, madera... basura de cualquier cosa que pueda levantarse con sus propias manos para más o menos subsistir. Las casas, esparcidas muy cercanas unas a las otras, con estrechas divisiones que hacen los caminos. El hedor de la basura era prácticamente insoportable, sofocante al punto de la asfixia. Es increíble pensar en las condiciones de vida de sus habitantes.

 
Aproximadamente cincuenta metros después del letrero, se levantan enormes montículos de basura, en el más alto de éstos, tres niños apenas vestidos jugaban con los zopilotes que merodeaban bajando al lugar con confianza, en el centro dos camiones descargando los viajes de basura.
Debajo de un gran cerro de basura, más niños corrían y gritaban persiguiéndose el uno al otro. Un escalofriante cuadro. Sucios, descalzos, apenas vestidos con ropa rota y la cara manchada se aventaban pedazos de basura que recogían mientras reían divertidos “una guerrita de basura”.
A las afueras de La Mosca, una de sus habitantes, la señora Marbella Sánchez, salió con dificultad al encuentro para invitarme a pasar a su humilde hogar. La mujer de quizás más de setenta años calzaba unas viejas y empolvadas sandalias, vestía una falda que le cubría a la mitad de las pantorrillas y una delgada blusa remendada. Una de las patas de sus lentes faltaba y parecía dar el aspecto de tener el rostro de lado.  Su hogar apenas media 3x3m. Tan pequeño. Tan increíble.
En su fachada lucia una lona de propaganda política, unos pedazos de cartón y algunos restos de aparatos electrodomésticos que salieron del basurero: Llantas viejas y encharcadas, pedazos de metal, láminas y basura en general. Dentro de aquel diminuto cuarto unos cuantos hilos de una hamaca vieja y descolorida atravesaban la habitación. Dos sillas chuecas de madera y la osamenta de un sillón con los alambres de fuera cubierto con una toalla, una pequeña mesa con restos de una tortilla tiesa y un par de tazas junto a una nevera en pedazos era todo. No había más.
El clima, la ropa sucia y el zorro que se comió a uno de sus pollos la noche anterior fueron los temas de conversación mientras caminaba de un lado a otro dentro de la pequeña casa recogiendo papeles y basuras del piso de tierra.

Las condiciones de vida en la Mosca son trágicas. Dentro de aquel hogar, como en cualquier punto, podía escucharse los muchos gritos, regaños y groserías de las madres a sus hijos. Afuera el ruido de los niños corriendo y gritando al  jugar con la basura junto a muchos perros que ladran y gruñen con ellos.
Al salir de un lado a otro se pueden ver todas las casas idénticas, con la misma fachada, con los mismos materiales. Son tan pequeñas que hasta parece increíble pensar que ahí duermen todos los integrantes de una familia. Debido a la falta de servicios públicos, ni un solo baño se puede apreciar, solo fosas sépticas a unos cuantos metros que se unen a la peste general del lugar.
La noche estaba próxima. Era hora de partir. Al doblar en una esquina, tres pequeños niños completamente sucios, despeinados, delgados y con una redonda pancita muy prominente jugaban entretenidos sentados en un enorme charco de agua fangosa, verde y espesa que se había asentado de la lluvia en la noche anterior sobre un hueco en la tierra. Uno de los tres pequeños vestía un short azul enlodado y una playera roja, los otros dos, solo un calzoncillo, ninguno tenia zapatos. Estaban sentados en aquel charco mientras gustosos reían a carcajadas. Con sus pequeñas manos tomaban un poco de fango y lo aventaban al cielo mientras observaban como subía y bajaba el lodo esquivando su caída. Era una verdadera fiesta.
A pesar de las condiciones en las que viven, esos tres niños jugaban sin preocupaciones con la inocencia y frescura de la niñez. No todo es desolación…algunos son felices aunque sea por un instante. También en el corazón de La Mosca hay vida.

CRÓNICA: EL PICO DE LA BOTELLA


EL TRÁNSITO VEHICULAR EN EL ESTADO DE TABASCO.

EL PICO DE LA BOTELLA

El congestionamiento masivo en la carretera Villahermosa-Teapa forma parte de la rutina de cientos de automovilistas.
La excusa perfecta, la rutina esperada, la utilidad de los minutos invertidos: la osadía en carretera para llegar a su destino.

Por Nicté-Ha Maldonado.

Un lunes por la mañana de hace aproximadamente ocho meses tuvimos nuestro primer encuentro en la Carretera Vhsa-Teapa. En otras ciudades como en el Distrito Federal por ejemplo, este fenómeno, que ya es todo un personaje, acompaña a 3 millones 700 mil automóviles a diario de acuerdo con los últimos datos que registra la Secretaria de Comunicaciones y Transporte. Las horas pérdidas o invertidas con él ya no resultan impresionantes, ya es algo cotidiano sin embargo, en algunas ocasiones convivir con él se vuelve desesperante.
La gente lo toma como un juego diario en el que solo el más vivo es el que sale primero y se abalanzan unos contra otros, rompen un par de reglas de vialidad, rebasan por la derecha, se entremeten, gritan sudorosos por las ventanas, resuenan los cláxones o simplemente se limitan a esperar que las autoridades de la Policía Estatal de Caminos apliquen su grandioso operativo implementado por temporadas como vacaciones o regreso a clases. Para no perder la costumbre, las autoridades llegan tarde, te restan más tiempo del debido o empeoran las cosas, tratar de conducir una marejada de cientos de automovilistas presurosos por llegar a sus destinos no parece tarea sencilla.
Muchos se desquician 
con el tráfico 
FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO
En Tabasco este fenómeno se deja ver menos a mediados de temporada vacacional pero al inicio y al término de estas, arremete con todo las carreteras federales de nuestro estado. Largas filas de automóviles de muchos colores, variedad de modelos, camionetas, camiones, autobuses, motocicletas, volteos, tráileres y todo aquello con llantas para trasladarse sirve para llevar a su destino a aquellos que habilidosos que se sirven del tiempo para su turno en pasar:   mujeres maquillándose, hombres leyendo el periódico, adolescentes con audífonos tarareando canciones, los que toman el ultimo trago de café, los que se revisan minuciosos el rostro en un espejo o aquellos que sencillamente esperan cómodos sobre su brazo recargado en el marco de la ventana próxima.
Todas las mañanas antes de las ocho casi siempre está ahí presenciando accidentes, provocando maldiciones de personas provocadas por los imprevistos, desesperando a padres de familia que durmieron un par de minutos mas o sirviéndose como la excusa perfecta para llegar tarde a trabajar.
Definitivamente esta fidelidad que demuestra el tráfico vehicular logra que tengamos una gran amistad. Cotidianamente la mayoría de las personas que viajan por la carretera Vhsa-Teapa se topan con él y la mañana que no lo encuentran he llegado a pensar que hasta lo extrañan porque forma parte de nuestras vidas. ¿Qué sería de nuestros días sin ese compañero fiel del tráfico?, ¿Qué pretexto le daríamos a nuestros jefes en el trabajo o a nuestros maestros en las escuelas cuando lleguemos retrasados? ¿Cómo no extrañar el tráfico sobre la carretera Vhsa-Teapa en la que se vive toda una aventura entre vidrios rotos, tráileres volteados, automóviles formando parte como una decoración de los muros de contención y uno que otro animal muerto a mitad de la carretera?
Hoy el tráfico que se hace en la carretera Vhsa-Teapa y sobre todas las demás vías de nuestra ciudad es el compañero fiel, seguro e inevitable de todas las mañanas que nos permite trabajar en nuestra paciencia, nuestra educación vial, puntualidad, responsabilidad y compañerismo.

REPORTAJE: PEQUEÑOS HOMBRES Y MUJERES


Realidad de miles de niños en las calles de nuestro país en la espera de una nueva oportunidad de vida.


Pequeños hombres y mujeres soñando con ser niños.

La necesidad de supervivencia que obliga repetir la triste historia una y otra vez de manera incesante… Niños que abandonan los juegos para convertirse en trabajadores, apoyar a sus padres y salir adelante.

Condición de millones de niños en el país que a corta edad se enfrentan al voraz mundo por si solos  para ganar unos cuantos pesos y llevar un plato de comida en sus hogares.
Pequeños adultos. La valiente e irremediable realidad de los niños que trabajan.
Por: Rosa Dania Martínez

Chiapas.- Casos de niños trabajadores hay miles, lamentablemente su situación es la que los obliga a ser pequeños adultos. Situación en la que todo el país se me inmerso.
En los próximos meses la pobreza en México afectará directamente a 60 millones de personas, es decir, al 55 por ciento de la población, debido a que la crisis ha ocasionado un aumento catastrófico en los índices de desempleo, ya que en el último trimestre perdieron su trabajo 250 mil mexicanos. Tan solo en este año hay  más de un millón de desempleados.
La Secretaría de Desarrollo Social considera que 54% de los mexicanos (57.8 millones) vive en pobreza de patrimonio, lo que indica que vive con menos de 4 dólares diarios, ($53.00) mientras que el 32% (34.3 millones) lo hace con menos de 2.5 dólares ($33.00), y 24% (25.7 millones) con menos de 2 dólares ($27.00). Bajo esta perspectiva, los Estados de mayor pobreza en el país son Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Tabasco y Durango.
En el municipio de Reforma, la pobreza es bastante extensa ha orillado a una gran cantidad de niños a las voraces fauces del mundo laboral.
Todos los días los topamos en las calles, ha llegado un punto que es tan común hallarlos que ya no son causa de preocupación social.
***


“Que le vaya bien, vuelva pronto, que Dios la bendiga…” dijo aquel niño de rostro cansado y lamentablemente endurecido.
Era un día gris, tal como el semblante de su joven rostro. Tan distraído y ajeno, reza un agradecimiento entre dientes al final de guardar la mercancía del súper entre bolsas y más bolsas. Es un niño cerillito, en un trabajo de los muchos tantos que realizan los menores.
Su nombre es Jorge Luis Rodríguez Ramón, ni siquiera alcanza el metro con cincuenta. Ha vivido 12 años de una supuesta infancia entre mandados, bolsas de plástico, anaqueles y el pago no mayor de 5 pesos por cliente por estar de pie 7 horas continuas junto a la cajera.
Mientras los demás clientes forman una larga fila y la cajera apática contesta el saludo, mantiene la mirada perdida hacia la calle, allá afuera donde la libertad tiene un sabor amargo y pese a eso, sigue siendo anhelada.
Toma las cajas y empaques con sus pequeñas manos y de pronto repite nuevamente el discurso. A simple vista es un pequeño hombrecito atrapado en un cuerpo de niño que no le permite ganar  más de lo obtenido.
Jorge Luis tiene sus grandes y redondos ojos apagados. Esa chispa vivaz que derrocha ingenuidad y ternura no brilla más en su mirada. Mientras espera el siguiente cliente juega con la última moneda arrastrándola por una orilla, de pronto bosteza.
Para el amaneció más temprano de lo normal, la jornada de este hombrecito arranca las 5:30 am con una taza de café sin leche con rumbo hacia un trabajo donde la paga se gana por meritos propios. Hijo único de Adán y Rosa, una familia joven a la que el gasto no cubre el pago como ayudante de albañil que lleva el hombre de la casa.
Hace más de tres años que Jorge Luis comenzó a ganar unos pesos.
“Mi mamá compra la comida con lo que trabajo y con lo que le da mi papá…yo guardo 15 o 20 pesos pero la escuela se pone cada vez más cara…”.- dice el pequeño mirando hacia abajo.
Palabras tan grandes para una boca tan pequeña.
Sin embargo la realidad no arrasa con los sueños de Jorge Luis.
“Voy a seguir trabajando por que cuando sea grande quiero ser… yo solo quiero estudiar…lo que sea pero que estudie algo…”
No hay remedio, la falta de recursos económicos es la principal causa del trabajo de menores.
Según las estadísticas, en México alrededor de 3 millones 600 mil niños tienen la necesidad de trabajar, es decir, uno de cada seis niños y niñas de entre 6 y 14 años de edad laboran principalmente en micro negocios, revela en 2010 el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) .
A su vez, Chiapas es una de las entidades federativas con mayor índice de trabajo infantil, después Campeche, Puebla y finalmente Veracruz.
Ante la situación del estado, la directora del DIF Reforma, Gloria Alcudia Báez, aseguró:
“La razón por la que Chiapas esta en el primer lugar de trabajo infantil es porque hay mucha pobreza, la mayoría de las familias están necesitadas y por eso los niños tiene que trabajar y lo peor es que no solo tienen que cargar con la responsabilidad de una jornada laboral sino además también que soportar el maltrato familiar, violencia, abandono de hogar de alguno de los padres, infidelidad y abusos”.
Las comunidades identificadas con mayor atraso social en el municipio son las colonias UNE “Nueva Creación” y El Porvenir “La Mosca” donde 6 de cada 10 niños de estas comunidades trabajan.
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La mayoría de los niños que trabajan son contratados en micro negocios, colocados en el ambulantaje, en cantinas o como ayudantes de obra.
Los varones son fácilmente contratados y explotados en la mayoría de las veces dada su situación por los superiores o en determinados casos víctimas de la mentalidad errónea de los padres.
Al cuestionar a Alba Sánchez, madre de Luis Hernández de 13 años por las razones que Luis trabaja respondió: “Pues porque lo necesitamos, además sirve para que se haga hombrecito y aprenda lo que vale el dinero…”
Luis vende chicles y cerillos por las noches en los burdeles de la localidad.  Hace un año que salió a las calles a ganarse unos cuantos pesos. La ganancia no es mucha, entre 50 y 70 pesos la noche, dinero que no vale el riesgo al que está expuesto.
Luis está en cuarto grado en la escuela Año Internacional del Niño. Tiene un atraso considerable con el avance escolar.
El director de la primaria Jorge Nucamendi Grajales asegura tener identificados los casos de extrema pobreza en la escuela.
“Hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan… espero que Luis tenga un plumaje de esos” -dijo el Director de la escuela Primaria citando a Salvador Díaz Mirón.
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La primaria Año Internacional del Niño es una escuela de turno vespertino con una población estudiantil de 158 alumnos. De los cuales 26 niños se encuentran en situaciones extremas.
“Aquí, la gran mayoría de los niños trabaja, los cuadernos ser acaban hasta la última hoja y los lápices jamás se pierden…” señaló el director.
Durante las inscripciones, se realiza un estudio socioeconómico de los alumnos. La inscripción tiene un valor de 100 pesos, que la mayor parte de la comunidad estudiantil no cubre. Aunado a la situación crítica de los estudiantes, la SEP no destina recursos específicos para la escuela. La ocupación del gobierno por los niños necesitados no es mucha. El único apoyo que reciben son los desayunos escolares sin embargo la escuela tiene que procurar los medios para completar la comida que se les proporciona a los niños.
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De la ganancia de la noche anterior, Luis paga dos o tres pesos para comer en la escuela. La jornada de Luis termina a las tres de la mañana. A pesar de que estudia por las tardes, en las mañanas ayuda a su madre con  las labores del hogar mientras ella lava ropa ajena. Su padre los abandonó hace cinco años. No obstante, su madre asegura que fue lo mejor. Los golpes que este le propinaba en estado de ebriedad ya no están mas pero lo que nunca dejara de existir son las cicatrices en los recuerdos de la infancia de Luis.
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“Los y las niñas que trabajan muchas veces no tienen un centro de trabajo, a veces ayudan a sus padres en sus trabajos. La mayoría de los padres tienen oficios y llevan a los niños con ellos o bien dejan a las niñas en las labores del hogar que son igual de extenuantes que un trabajo en las calles o comercios…” dijo la trabajadora social encargada del Depto. del Cuidado y Protección de la Mujer y el Niño en Reforma.
Uno de los trabajos más comunes 
es el llamado "cerillito"
FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO
Tal es el caso de Lucero. Ella tiene 15 años y tres bocas que alimentar. Este ciclo escolar entró al colegio de Bachilleres de Reforma. Su madre partió a los Estados Unidos hace dos años porque el dinero ya no alcanzaba. Tres menores con una madre desempleada fue lo que dejo Roberto, el padre de este hogar.
Hoy, el dinero que llega al hogar es el que su madre envía.  Del padre no han vuelto a saber. Lucero  no tiene un jefe al mando sino algo mayor: la responsabilidad total del cuidado de sus hermanos, Ana de 8, Carlos de 10 y Daniela de 12 años de edad. Ambos estudian en la primaria en la ranchería Limoncito, lugar en el que viven.
Muy temprano Lucero se levanta para alistar a los niños y mandarlos a la escuela. Alrededor de las tres de la tarde, Lucero llega de la preparatoria para hacer a un lado los cuadernos y tomar las hoyas para preparar la comida.
La psicóloga del DIF Nadia Reyna López ha tratado numerosos casos de niños trabajadores:
“La situación que ellos viven es muy alarmante, las secuelas que deja un niño trabajador en extrema pobreza son muy duras de pasar. La realidad de ellos es que pese a todo lo que soportan en sus hogares, en los centros de trabajo o en las calles se suma a que en la escuela son rechazados por los mismos compañeros, siempre están distraídos y son poco participativos, además de que socializar les cuesta mucho trabajo, comúnmente se duermen en clase, llegan tarde, no cumplen con los trabajos y por ende sufren de retraso estudiantil. Fácilmente reprueban grado y sufren de discriminación, no los eligen en los equipos, no los llaman a la hora del receso, no comparten con ellos el mismo espacio... ”
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Los centros más comunes de niños trabajadores son las abarroteras del municipio. Numerosos niños han desfilado por estos negocios.
Miguel Ángel tiene 11 años, cruza la calle con un diablito cargado con cuatro grandes cajas de mercancía. Lleva sudor en la frente que de pronto seca con la manga de su camisa presurosamente. Va detrás de la señora que hizo las compras en la abarrotera donde él trabaja. Al llegar a su destino, ni siquiera las gracias recibió.
Él trabaja en la abarrotera Sánchez de la colonia centro. En ese negocio existen dos turnos para los niños cerillitos… que también son cargadores de bultos, empacadores, de limpieza y todo lo que haga falta.
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En este negocio no se aceptan niñas, el único requisito es que los varones tengan más de once años y menos de 17. La empresa no solicita ningún documento responsivo. Solo la presencia del padre o tutor el primer día de trabajo para asignarle una jornada de cinco horas consecutivas de trabajo.
No figuran dentro del personal, no reciben salario y ningún tipo de apoyo tanto económico como en despensa.
“Ellos no son empleados de la abarrotera pero les damos el material necesario para trabajar con eso se pueden ganar sus pesos de acuerdo a las ganas que le pongan a su chamba…” dijo el gerente de la abarrotera Sánchez Antonio Camas Hernández.
Otra de las empresas que contrata menores es Bodega Aurrera, en promedio de tres niños por las seis cajas que trabajan. La paga tampoco existe pero cuenta con la diferencia de programas de becas de promedio mayor de ocho para poder obtener artículos escolares
En esta empresa los padres o tutores firman una carta responsiva en donde se especifica los horarios, el tiempo libre y que la empresa no se hace responsable de heridas y lesiones fuera del trabajo.
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La pobreza orilla 
a los ñiños a trabajar 
en las calles. 
FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO
El trabajo infantil no es de niños en situación de calle, la gran mayoría al menos cuenta con uno de sus padres. Salen a la calle por la necesidad, por la carencia, por el hambre.
Los niños trabajadores no tienen juego de pelota, no dan paseos al parque con sus padres. Son los fantasmas que trabajan sin un salario fijo por unas monedas que no garantizan ni su seguridad ni su vida.
Infancia redimida, situación irremediable, niños que perdieron la inocencia para vestirse de responsabilidad, de crudeza. Niños jornaleros viviendo el mañana que llego antes de tiempo.

COLUMNA EL AVISPERO



EL AVISPERO
Rosa Dania Martínez

LOS OBJETOS MEXICANOS
Manipular equivale a manejar a disposición y únicamente son susceptibles de manejo los objetos; un objeto se le puede utilizar para cualquier fin deseado o necesario; cuidarlo, cambiarlo, desecharlo, convencerlo, etc. Los mensajes  televisivos a los que estamos expuestos en los canales de televisión abierta en temporada electoral tienen el fin de manipular a la audiencia a favor de un candidato en especial tratándonos tal como si fuéramos objetos ¿pero hasta qué grado ha sido influenciada la opinión publica del electorado por los mensajes en los canales más vistos de nuestro país?
Basta con apreciar un par de minutos los comerciales para darse cuenta de la preferencia partidista del monstruo monopólico de Televisa para saber que en los bloques de comerciales figura considerablemente el candidato priísta Enrique Peña Nieto sobre los otros tres contendientes o mejor debería de decir los otros dos, debido a que la candidata panista Josefina Vázquez Mota no solo cuenta con la reproducción de su propaganda televisiva a la par con Peña Nieto, sino además el plus del mensaje del IFE (Instituto Federal Electoral) en los que recuerda con ahínco la importancia del voto de las mujeres apoyando implícitamente su mismo género ¿Más claro? Imposible…haciendo memoria basta con recapitular los últimos mensajes publicitarios de Gobierno Federal planeando con suma estrategia el impulso del género femenino por medio de programas y nuevas instancias para apoyo de las mismas.
Imposible no considerar que detrás de toda esta parafernalia los mensajes emitidos son producto de un largo trabajo de metas a largo plazo. Su absoluta programación y sus mensajes son especialmente dirigidos a sus principales espectadores: las amas de casa. Numeroso segmento que ha sido señalado por sus razones de voto para elegir el próximo presidente de nuestro país que se dejan leer en las redes sociales “porque es guapo” o “porque es mujer”.
El efecto de “un peligro para la nación”, campaña destinada a Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciables del 2006, logró desajustar a más de un simpatizante de este candidato, fue tan constante el bombardeo, el miedo sembrado en las mentes del votantes a exponer a su país un régimen dictatorial planteando un escenario de terror al elegir a este contendiente.
Sin embargo, no todo lo que dicen los medios de comunicación es ley. No somos objetos de manipulación a su antojo, contamos con los  medios para informarnos, para analizar el discurso de cada uno de los candidatos, su carrera política, sus antecedentes, sus propuestas. Es indispensable que la nación mexicana reflexione la información en la que nos vemos inmersos a tan fácil acceso. Conocer antes de elegir ayudará para la redirección de nuestros gobiernos.

COLUMNA EL AVISPERO



EL AVISPERO
Por Rosa Dania Martínez

LOS OTROS PADRES
La Adopción Homoparental se refiere a la adopción de un menor para la custodia de una pareja del mismo sexo y hoy se presenta como una problemática controversial sobre el criterio de la sociedad mexicana, apoyarlos o no es como una moneda al aire para muchos. Esta situación comenzó desde el momento que fue aceptado el matrimonio entre personas de ambos sexos por la ley de convivencia aceptada el 9 de noviembre de 2006 por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en la ciudad de México.
La comunidad homosexual está demandando derechos de igualdad no solo en nuestro país sino en todo el mundo, diariamente tenemos noticias de cómo este grupo lucha por legalizar sus uniones y de la batalla que libran en tribunales por la protección de sus hijos, de la búsqueda de fórmulas para validarse y adoptar a niños sin hogar y cómo sistemáticamente son rechazados, discriminados y no respetados en sus derechos fundamentales.

Acercarnos a la realidad homosexual que este grupo atraviesa implica un ejercicio personal completo que se nos presente como un desafío de revisar ideas, valores, principios y prejuicios que en nuestro país han sido inculcados culturalmente desde siempre. Ver que sucede en México en torno al tema de la adopción gay repunta con los cuestionamientos de la capacidad educadora de los homosexuales y los escenarios en los que los pequeños se desarrollarán pero de seguir con los mismos prejuicios y no apoyarlos ¿cómo construiremos una sociedad equitativa para todos?
Tal vez la aceptación de adopción Homoparental no sea del todo en la sociedad pero desde diciembre del 2009 se permite la adopción a parejas homosexuales en la Ciudad de México. Fue el Distrito Federal el primero en autorizar la adopción a homosexuales, lo cual ha provocado rechazo por parte de la Iglesia católica y ha sido impugnado sin éxito por el Partido Acción Nacional, gobierno que se ha mantenido por dos sexenios y aun sigue vigente, tal impugnación ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación se elevó a rango federal por el reconocimiento de derechos de los que en el Distrito Federal adopten a un infante así, el 18 de agosto del 2010, el Supremo Tribunal resolvió que las parejas homosexuales tienen el mismo derecho que cualquiera de poder adoptar a un menor en la Ciudad de México.
Debido a esta situación es importante tener conocimientos que permitan visualizar perspectivas a nivel social. Establecer un criterio sobre lo que representa esta disposición implica la responsabilidad de poder abordar el tema, que es la realidad actual en donde vivimos y convivimos como sociedad en la que la igualdad  debe de ser para todos sin importar el color, nivel social, edad ni género.

COLUMNA EN LA MIRA

EN LA MIRA
POR BARTOLO GARCÍA GARCÍA

GUERRA DE ANUNCIOS DE CAMPAÑAS  FEDERALES
 A tan solo escasos 80 días de que se llegue a las urnas, los candidatos muestran sus mejores slogans y frases de convencimiento al público.
De los cuales ya no se le cree a ninguno como al candidato por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)  Enrique Peña Nieto que promete trabajar por un México Exitoso. Él hablará de música, de lucha libre o de baile, en fin, de cualquier cosa pero y la seguridad, la educación, la salud y la pobreza, ¿dónde quedan en sus promesas de campañas? “Me comprometo y sabes que cumplo” si sabemos que como Gobernador del Edo. de México D.F. dejó obras inconclusas como en Huixquilucan el puente de la Barranca del Negro y la construcción de un parque eco turístico en las orillas de la laguna de Zumpango.
Así mismo se presenta Josefina Vázquez Mota con su slogan “Josefina Diferente Presidenta”, ni siquiera rima, en Partido de Acción Nacional (PAN)  no refleja esa fuerza de poder en la contienda.
Pero si el del gallito, Andrés  Manuel  López Obrador nos muestra  “El Cambio verdadero esta en tus manos” ¿en las manos?  Yo creo que está en la mentalidad de los mexicanos, ¿Cómo creer en un político que no tiene decisión? AMLO se la ha pasado como el chango, de partido en partido, ya lleva tres en la cuenta, el único que le falta es Nueva Alianza.
En verdad el contenido de los slogans al parecer les falta  algo fuerte, que amarre y convenza al espectador pero sobre todo que sea real y en lugar de decir que se precupan por nuestro país se ocupen de el.