Muchos estudiantes de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco regresan a sus municipios trasbordando pese a las altas horas de la noche.
UN ESTUDIANTE AL CORRIENTE
Por alcanzar el éxito profesional, muchos estudiantes necesitan realizar largos viajes
para poder regresar a sus hogares y concluir sus estudios.
Frente a la parada en la que se disputan más de uno para tomar transporte, Bartolo hace señas de alto a quien primero se detenga: a veces un camión, con más suerte un taxi, otras tantas una combi o simplemente un aventón.
Por: Rosa
Dania Martínez.
En la realidad de muchos universitarios,
la necesidad de superación profesional logra impulsar a los jóvenes ante muchas
adversidades. Él es Bartolo García García, un padre de familia de 38 años,
egresado de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco hace siete años. Durante toda
su estadía universitaria, tuvo que viajar desde el centro de nuestro estado
hasta su comunidad nativa en Corriente de Nacajuca, Tabasco.
Bartolo trabaja como auxiliar
administrativo en la cabecera municipal de Nacajuca pero el salario que percibe
apenas alcanza para su esposa y sus dos hijos, siendo el único soporte de su
familia, ha buscado finiquitar aquel sueño que comenzó en las aulas de la
División Académica de Educación y Artes en aquel agosto de 1995 cuando inició
sus estudios en la licenciatura en comunicación.
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| Largos trayectos tienen que viajar muchos estudiantes de municipio para lograr sus estudios FOTOGRAFÍA DE ARCHIVO |
Hoy él regresó a las instalaciones
de su alma mater, de su universidad. Enlistado en el grupo de diplomado de
titulación, Bartolo, ha vuelto a ser estudiante para lograr su meta. De lunes a
viernes, alrededor de las nueve de la noche, viaja al hogar en su comunidad donde
la familia lo espera, misma travesía de años atrás, daba inicio al salir
presuroso a los caminos de la universidad, apenas unos cuantos corren a prisa
para alcanzar su transporte, aquellos jóvenes al igual que él, que sólo piensan
en regresar pronto a sus hogares por la tardía hora.
Después de atravesar el solitario puente
de avenida universidad que es alumbrado por unos cuantos faros de coches que
transitan debajo de él, espera el primer transporte que se detenga, a veces un
colectivo, un tranbús, un taxi...por la hora ya se pueden escatimar gastos. La
meta de todas las noches es llegar a su municipio, a su hogar.
Minutos después de una hora,
Bartolo llega a su municipio, pero aún falta atravesar un camino que apenas se
logra vislumbrar entre los altos pastos, son cerca de 400 metros en la
oscuridad para llegar a la comunidad en la que la que se resguarda su modesta
casa.
Bartolo busca un sueño, busca su
superación, busca la oportunidad de ejercer la preparación que tiene como
profesionista y ofrecer una mejor calidad de vida para él pero sobre todo para
su motivo: su familia.

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